Hace 8 años empezó su travesía en esta embarcación. Necesitaban tripulación y él se ofreció, pues el mar es mucho más que un trabajo para Mario. Empezó a navegar con su padre Aaron Valdez, quien también era capitán, como lo es él ahora. Empezó como lavador y fue escalando hasta llegar a ser capitán. Su padre, Aaron Valdez, le enseñó a manejar el bote y todos los conocimientos básicos que necesitaría para el resto de su vida. Así fue como conoció el GPS, aprendió a trazar rumbos,a buscar posiciones, y mucho más. Mario sabe que, para conocer dónde hay buena pesca, son muchos los factores que influyen. Con su vista de experto, reconoce los cambios en el color del agua, su temperatura, controla la cantidad de carnada, conoce las corrientes, e incluso, esto ayudó en el rescate de una embarcación que había naufragado, ya que Mario con ayuda de otras lanchas acudieron al llamado y pudieron salvar a los pescadores y remolcar la lancha que se había volteado. Él y sus compañeros definen el rumbo al empezar el día. Siempre hay más de una embarcación saliendo y van juntos en busca del mejor lugar. Mario ha pescado de todo, y comparte la alegría que le produce esta actividad con su familia. Le ha transmitido este sentimiento a su hija y a su esposa porque es un verdadero apasionado del mar. Cuando se le pregunta, qué es lo que más le gusta de pescar, la respuesta es inmediata: “Todo. Todo. El clima, el ambiente, estar lejos de la señal, no tener comunicación con nadie en tierra, ¿verdad? Estar totalmente en otro mundo”.